Vetusta Morla dan su golpe maestro en Valencia

El pasado sábado la gira La Deriva por fin hacía parada obligatoria en Valencia y la Feria de muestras de la ciudad se convertía en el centro neurálgico del concierto. Vetusta Morla son uno de los pocos grupos nacionales que no dejan de asombrarnos por la cantidad de seguidores que tienen y la respuesta de estos, y eso se nota en cada uno de sus conciertos multitudinarios, solo hay que acercarse a uno de ellos para vivirlo y corroborarlo.

Vetusta Morla

Una hora antes del concierto ya se podían ver las largas colas de espera de los más aférrimos. No estamos acostumbrados a este tipo de situaciones, normalmente nos movemos por salas pequeñas o en otro tipo de conciertos, y en realidad, tal como están las cosas hoy en día, tampoco se suelen contratar conciertos de estas dimensiones con la facilidad que se tenía antes, ni siempre se agotan las entradas, como fue el caso.

Al abrir las puertas podíamos sentir como los fans venían corriendo a nuestras espaldas, un amor desmesurado, más sabiendo que aún faltaban dos horas para que arráncase el concierto de Vetusta Morla. Tiempo suficiente para cansarse, desesperar, y cambiar cuatrocientas veces de lugar. La Feria de Valencia es un lugar espacioso, tanto que se quedó grande, tanto que podías acercarte a las primeras filas sin problema durantes los conciertos, tanto tanto que el sonido resultante era extraño, y no era necesario volverse loco para encontrar un buen lugar desde donde poder disfrutar del show.

Rufus T. Firefly

Para esta ocasión sus teloneros venían tambien desde Madrid. Rufus T. Firefly han hecho las veces para abrir, junto con este, tres de los conciertos de la gira de Vetusta: Bilbao, Sevilla y Valencia. Esta banda está viviendo un momento dulce, su nombre empieza a formar parte de algunos carteles de festivales nacionales, además de tener la dicha de poder acompañar a unos grandes como Pucho y los suyos . Una joven banda que está recibiendo muy buenas críticas ahora que por fin se reconoce todo el trabajo que llevan ya a sus espaldas.

Con su salida al escenario fuímos conscientes de que lo que nos esperaba no era tan grande, como lo que había programado para la velada del sábado, o era demasiado grande. El sonido hizo que no pudiesemos disfrutar de los conciertos de la manera que todos ellos se merecían, y en esto coincidimos muchas personas que estuvimos viviéndolo allí en primera persona. Demasiado alto en el centro de la nave y que se perdía una vez traspasabas las telas laterales que, claro, estaban puestas para concentrar el sonido, lo cual hizo que las tres horas de música pasaran a deslucirse de una manera inesperada. Y la iluminación tambien les jugó una mala pasada, sobretodo durante el concierto de los de Aranjuez, dejando al público cegado. Pero aún así, la gente se entregó y disfrutó del concierto que fue abriendo boca para lo que venía después.

Vetusta MorlaY aunque creíamos que el espacio era grande, tambien quisimos pensar que se llenaría más para el segundo concierto, y para nuestra sorpresa no fue así. Tras una hora de directo de Rufus, le tocaba el turno a Vetusta Morla. Llegaron recordándonos que La Deriva ya estaba aquí e hicieron un repaso de todo su repertorio, obviamente haciendo especial hincapié en su tercer trabajo de estudio. El concierto duró dos horas y cualquier tema que pueda pasarse por tu cabeza, ese tema, tambien sonó.

Después de haberlos visto en varias ocasiones y en circunstancias muy diversas seguimos pensando que Pucho no es de este planeta, que la fuerza que desprende en cada directo no es normal y que solo unos poco elegidos pueden transmitirla de esa manera, además no puede estar mejor acompañado sobre el escenario, y todo eso llega. La gente no pudo dejar de corear tema tras tema todas sus letras y a pesar del inconveniente del sonido todo lo que fluía allí era especial y se nos olvidó.

Vetusta MorlaEn estas situaciones nos gusta detenernos a observar a la gente que tenemos alrededor, mirar y sentir que sienten, como lo viven, y que es lo que reciben de aquello que nos dan los temas y la banda. Y entonces comprendes que lo que les hace grandes es eso mismo, el poder transmitir todas esas cosas a tantas personas diferentes que por un momento pueden ser y sentirse tan iguales. Y no es algo sencillo, pero hay una varita mágica que un día tocó a los de Tres Cantos y les regaló este don.

Tras escuchar temas como Maldita dulzura, La Deriva, Golpe Maestro, Tour de Francia, Fuego, Saharabbey Road, Pequeño desastre animal, La cuadratura del círculo, Cuarteles de invierno y tantas más, nos dejaron para los bises cuatro de sus joyas: Año Nuevo, Valiente, El hombre del saco y Días raros.

Y aunque nos hubiese encantado seguir ecuchándoles, pasada la medianoche llegó el final del concierto y os aseguramos que para nada fue un día raro, sino más bien uno especial que nos encantó vivir y compartir con ellos en la ciudad del Turia.

Texto y fotografías Rosana Ayza
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